Si empezamos a hablar de una película y no recordamos el nombre del protagonista, ¿para qué exigir nuestro cerebro? Alargamos la mano a nuestro Smartphone y buscamos en Internet Movie Data Base. En unos segundos ya tenemos la respuesta. Así que estamos tendiendo a usar menos nuestra memoria y más la memoria de Internet, en lo que se ha venido a llamar Efecto Google.
Es lo que sugiere el estudio que se publicó ayer en la edición online de Science, que lleva por título “Google Effects on Memory: Cognitive Consequences of Having Information at Our Fingertips“. Betsy Sparrow, profesora adjunta de la Universidad de Columbia (Nueva York), es la autora del estudio y señala a Internet como una suerte de memoria colectiva de la que todos dependemos cada vez más; un poco como el marido depende de su mujer para recordar determinadas fechas o si ha cogido las llaves del coche.
El doctor en Psicología Daniel Wegner ya postuló hace ya treinta años la teoría de la “memoria transactiva”, que hace referencia a la capacidad de dividir la labor de recordar cierto tipo de información compartida. Internet puede haber adoptado ese rol.
hizo una serie de experimentos con más de un centenar de estudiantes de Harvard para examinar la relación entre la memoria humana, la retentiva de datos e internet.
El equipo de Sparrow descubrió que los participantes en el experimento no sabían las respuestas a las preguntas, automáticamente pensaron en su ordenador como el lugar para encontrar esa información. Además, si los sujetos sabían que la información podría estar disponible en otro momento o que podrían volver a buscarla con la misma facilidad, no recordaban tan bien la respuesta como cuando creían que la información no estaría disponible.
En el estudio también se pone de manifiesto que los participantes no recordaban necesariamente cómo obtuvieron cierta información si recordaban qué era; no obstante, sí tiende a recordar dónde encontraban los datos que necesitaban cuando no eran capaces de recordar exactamente la información.
Ello también nos está volviendo más eficientes y habilidosos a la hora de buscar y encontrar la información que necesitamos. ¿Acabará Google engullendo una parte de nuestro cerebro?
miércoles, 20 de julio de 2011
La tecnología impulsa el cambio hacia valores individualistas
Un reciente estudio sostiene que el abrupto cambio en los valores representados por la televisión entre 1997 y 2007 ha sido impulsado mayormente por el desarrollo tecnológico de las telecomunicaciones.
En ese período, la fama pasó del anteúltimo al primer lugar en importancia,·en tanto los valores comunitarios virtualmente dejaron de estar representados.
El estudio, a cargo de Yalda T. Uhls y Patricia Greenfield, de la Universidad de Los Angeles, California·(UCLA), analizó el contenido de programas de televisión accesibles para niños entre 9 y 11 años, un período crítico en el desarrollo de la personalidad.
Comenzando en 1967, se seleccionaron los dos programas más populares a nivel nacional de cada década. Shows como "Yo quiero a Lucy", "Aquellos años felices", "Alf", "Sabrina, la bruja adolescente" y "American Idol" fueron puestos a consideración de un grupo de 60 voluntarios, quienes luego de interiorizarse sobre las características generales de cada uno debían leer la transcripción completa de un programa típico de la serie. Más tarde se les presentaba un cuestionario donde debían ordenar un conjunto de 16 valores humanos, sociales e individuales de acuerdo a cómo creían que estaban representados en el programa en cuestión.
Los resultados muestran que valores como el sentimiento comunitario, la benevolencia y la tradición, que destacaban en la programación familiar de las cuatro primeras décadas, caían abruptamente a partir de 1997 y eran suplantados por la fama, el logro personal, la popularidad y la imagen.
De acuerdo con los investigadores, esta tendencia da apoyo empírico a la Teoría del Cambio Social y el Desarrollo Humano de Greenfield, quien predijo que la importancia de los valores individualistas como la fama o la riqueza aumentaría en la televisión norteamericana a medida que la sociedad se volviese más urbana, más educada, afluente y tecnificada.
No obstante, la predicción de Greenfield no se cumplió en forma gradual, como era de esperar. En cambio, los valores comunitarios se sostuvieron a través de cuarenta años de cambio social y tecnológico, para hundirse rápidamente en solo una década.
Este abrupto cambio puede asociarse a la explosión de las tecnologías de la información y las comunicaciones ocurrida hacia fines de la década de 1990, y sugiere que la tecnología ha sido la causa más decisiva en el cambio producido en la escala de valores.
Las autoras proponen estudiar en profundidad cómo la nueva escala de valores afectará el desarrollo de los niños, en especial gracias a desarrollos como YouTube, que es en la actualidad el medio que más activamente promueve la fama y el éxito individual entre los niños.
En ese período, la fama pasó del anteúltimo al primer lugar en importancia,·en tanto los valores comunitarios virtualmente dejaron de estar representados.
El estudio, a cargo de Yalda T. Uhls y Patricia Greenfield, de la Universidad de Los Angeles, California·(UCLA), analizó el contenido de programas de televisión accesibles para niños entre 9 y 11 años, un período crítico en el desarrollo de la personalidad.
Comenzando en 1967, se seleccionaron los dos programas más populares a nivel nacional de cada década. Shows como "Yo quiero a Lucy", "Aquellos años felices", "Alf", "Sabrina, la bruja adolescente" y "American Idol" fueron puestos a consideración de un grupo de 60 voluntarios, quienes luego de interiorizarse sobre las características generales de cada uno debían leer la transcripción completa de un programa típico de la serie. Más tarde se les presentaba un cuestionario donde debían ordenar un conjunto de 16 valores humanos, sociales e individuales de acuerdo a cómo creían que estaban representados en el programa en cuestión.
Los resultados muestran que valores como el sentimiento comunitario, la benevolencia y la tradición, que destacaban en la programación familiar de las cuatro primeras décadas, caían abruptamente a partir de 1997 y eran suplantados por la fama, el logro personal, la popularidad y la imagen.
De acuerdo con los investigadores, esta tendencia da apoyo empírico a la Teoría del Cambio Social y el Desarrollo Humano de Greenfield, quien predijo que la importancia de los valores individualistas como la fama o la riqueza aumentaría en la televisión norteamericana a medida que la sociedad se volviese más urbana, más educada, afluente y tecnificada.
No obstante, la predicción de Greenfield no se cumplió en forma gradual, como era de esperar. En cambio, los valores comunitarios se sostuvieron a través de cuarenta años de cambio social y tecnológico, para hundirse rápidamente en solo una década.
Este abrupto cambio puede asociarse a la explosión de las tecnologías de la información y las comunicaciones ocurrida hacia fines de la década de 1990, y sugiere que la tecnología ha sido la causa más decisiva en el cambio producido en la escala de valores.
Las autoras proponen estudiar en profundidad cómo la nueva escala de valores afectará el desarrollo de los niños, en especial gracias a desarrollos como YouTube, que es en la actualidad el medio que más activamente promueve la fama y el éxito individual entre los niños.
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